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La contingencia del déspota

by lmolinos on 24, novembre, 2014

Richir2Marc Richir es el pensador vivo más importante dentro de la corriente fenomenológica inaugurada por E. Husserl hace un siglo. ‘La contingencia del déspota’ es el primer libro publicado en español y viene a solventar un gran vacío en el panorama actual pues Richir es un prolijo autor de artículos y libros desde 1976. Estamos ante su segundo libro de tema político.
‘Sobre lo sublime en política’ (1991), aun sin traducción al español, analiza la cuestión de lo político desde la cuestión de la Revolución Francesa y sus diferentes narraciones, la de Jules Michelet y la de Edgar Quinet. Se abre así un nuevo campo de reflexión en la compleja obra de Richir, a saber, el relativo a las instituciones simbólicas, y con ello, la ineludible cuestión del poder.
Richir comienza su reflexión política con el maravilloso pasaje con el que Michelet narra lo sucedido en Francia entre julio de 1789 y julio de 1790, referente a la apropiación desde la afectividad del entorno cotidiano y al entusiasmo consiguiente:

‘’Los lugares abiertos, los campos, los inmensos valles en los que solían celebrarse esas fiestas aún parecían abrir los corazones. El hombre no sólo se había reconquistado a sí mismo. Entraba también en posesión de la naturaleza. Varios de estos relatos dan testimonio de las emociones que dio a estas pobres gentes su región, su país visto por vez primera… ¡extraño asunto! Esos ríos, esas montañas, esos paisajes grandiosos, y que atravesaban todos los días, todo ello lo descubrieron ese día; no los habían visto jamás. ’’

La contingencia del déspota continua en este mismo terreno con una nueva lectura sobre la cuestión del poder desde unas profundas lecturas de las obras de Tácito, Maquiavelo, Polibio, Pierre Clastres y Claude Lefort, entre otras, encarando complejas cuestiones como la degeneración de las instituciones simbólicas o el encaje del poder en la institución simbólica humana a partir de la confrontación entre ‘’sociedades sin estado’’ o ‘’sociedades contra el estado’’ (sociedades sin coerción política pero sometidas a constricciones) y ‘’sociedades con estado’’ (históricas).
Así pues, es un libro de filosofía política pero no trata del tema político clásico, las sociedades organizadas en estados, análisis que se remontan a Aristóteles. Es un libro de filosofía política moderna, que procede de Maquiavelo, y su tema es claramente el poder. Fue Maquiavelo quien descubrió el plano epistemológico en el que se puede analizar el juego del poder, desvinculándolo de las costumbres, la moral o la sociedad.
Contingencia del déspota significa contingencia y trascendencia del poder despótico. El poder es despótico cuando es coactivo y cuando ese poder coactivo busca su legitimación (bajo la figura de un déspota, un jefe tribal, un monarca, un príncipe o una asamblea). El poder es inestable e inasible, rebasa todas las instancias que lo ocupan, y en su movilidad es ocupado de muchas maneras. Así, Richir localiza cuatro figuras centrales del poder: suspendido, no ejercido (sin fuerza coactiva), ejercido (con coacción pero legitimado) y, finalmente, tiránico, deslegitimado y degenerado.
Richir replantea y refunda con gran originalidad las grandes cuestiones de una verdadera filosofía política: la trascendencia del poder, la tiranía originaria, la llamada locura del poder (el exceso y desbarajuste al que se ve arrastrado su portador), el papel del vínculo social y de la mediación a través de la figura de un príncipe, así como la posible perversión y degeneración afectiva de dichas mediaciones y su transformación en figuras como la servidumbre voluntaria (ineludible la referencia a Étienne de La Boétie) o los totalitarismos, la cuestión del momento revolucionario (‘’lo sublime en política’’), el lugar de la democracia (desde Platón) o la reflexión sobre el papel y la necesidad de la utopía (a través de Miguel Abensour).
Son algunas de las muchas preguntas a las que se enfrenta Marc Richir con especial profundidad.
Encuéntralo en la Biblioteca de la UPV

Recomendado por Ricardo Enríquez.

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